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LOBO VIVO, LOBO MÍTICO

Lobo mítico, lobo vivo.

El ser humano tiende a mitificar, crea una realidad imaginaria o exagerada sobre la vida natural. A veces la mitificacion es positiva y otras negativa, pero siempre se aleja de la simple y maravillosa realidad.
Sobre el lobo (canis lupus…) hemos cargado mucho las tintas… Durante siglos hemos convertido a un competidor en sinónimo del diablo, del mal, de la crueldad y otra infinidad de proyecciones humanas que más definen a aspectos de nuestra propia naturaleza que a ningún animal silvestre.
Odiado por muchos ganaderos (no por todos) y buscado como trofeo por algunos cazadores que quizás ven en su captura un símbolo de su propio poder…

 

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Hoy se levanta una ola social “in crescendo” que simplemente ama al lobo, lo adora incluso… Pero también en esta tendencia expansiva se puede vislumbrar una necesidad de preservar la naturaleza libre y salvaje… Donde el lobo es el mejor abanderado de un cambio de paradigma… Es decir proteger al lobo, evitar su extinción, querer poder observarlo libre en los montes, es también una reivindicación a salvar al lince, oso, tejones, ginetas, martas, armiños, nutrias, águilas, serpientes y todo tipo de depredadores que mantienen sanos y equilibrados los diferentes ecosistemas, y seguidamente al resto de la comunidad de herbívoros, fitofagos y todo el mundo natural integral, con la vegetación primigenea, zonas humedad, ríos, costas… Todo.
Y es que en el siglo pasado llegamos al límite de la posible extinción masiva de especies animales y vegetales, todo movido por la desmedida ambición humana y una demografía incontrolada.
Un precioso bosque, con una excelsa comunidad vegetal es como un cementerio sin los animales que lo habitaron.
Y un bosque, también precioso, que cuente con ardillas, roedores, ciervos o jabalíes está enfermo, y sólo es un pálido reflejo de lo que fue, porque sin depredadores la cadena alimenticia está rota, fragmentada y no se puede sustentar a largo plazo… Claro que esos espacios suelen ser el patio de recreo de los que dicen practicar un deporte o afición que consiste en hacer puntería con los seres vivos.

 

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    El mito del lobo… El nuevo auge social que exige la presencia del lobo vivo y libre… Es también un cuestiónamiento a la caza deportiva, a un tipo de afrenta irracional entre el ganadero de siempre y el lobo natural..
    El ser humano que ha vivido en tierra de lobos, desde época ancestral, aprendió a convivir, a no odiar al depredador, incluso a admirarlo y respetarlo.. Pero hay un hombre que ha olvidado, que solo busca la conveniencia propia, la facilidad y no quiere complicaciones, ni gastos en perros pastores..
    Las manifestaciones en la calle en defensa del lobo dicen mucho más que la búsqueda de la protección de una especie animal… Hablan de la imperante necesidad de un cambio de conciencia con respecto a la vida y el respeto a todas las especies.
    Yo escucho en las mismas voces y banderas que ya debe cesar el sufrimiento animal, las corridas de toros, y la cantidad de dolor que el ser humano inflige a otras especies. Pero también porque necesitamos mantener vivo el espíritu salvaje.. No todo lo debemos controlar y explotar… Necesitamos las tierras libres y salvajes..
    El panda fue el símbolo que adoptó la WWF como asociación mundial para la defensa de los animales salvajes.. En China el oso panda se convirtió en el emblema de una última oportunidad para no destruir los últimos espacios naturales… Al proteger al panda se salvaron cientos de otros animales… Por eso se le considera una especie paraguas, porque protegerlo a él implica salvar a un ecosistema completo.
    Lo mismo ha de suceder con el lobo… Pero la batalla es grande, porque la pasión mítica que mueve su figura es muy poderosa, por decirlo así, aúnque simplemente es un cánido salvaje despierta unas corrientes de amor y de odio difíciles de conciliar.
    El lince ha conseguído despertar simpatías en el gran público, el oso, el mayor de los depredadores europeos, es menos denostado que el lobo.. Quizás en algo influya que casi todos tuvimos algún osito de peluche de niños, o incluso el Oso Yogui, tan simpático..
    Pero el lobo, en algún momento de la historia compartida, muto… Perro, o lobo… Ese es el dilema..
    El mejor amigo del hombre, o su peor enemigo…
    El bien y el mal..
    Pero ahora toca hacer más conciencia y bajar a este animal salvaje del pedestal de los mitos, o de su picota… Y verlo en la dimensión real de su naturaleza, la que nos brinda la genuina investigación científica, más allá de intereses económicos o conveniencias políticas…
    El lobo no es el malo de esta película, pero tampoco es un santo, simplemente es un eslabón clave y esencial en la conservación integral de la vida salvaje.
    Proteger y salvar al lobo, aprender a convivir con el, en el tiempo de Internet y la alta tecnología no sólo es nuestra obligación, sino una expresión de nuestra evolución como especie y de una comprensión cabal de nuestro lugar en el concierto de la vida.
    No somos los amos del mundo, la naturaleza no está para nuestro uso y abuso, nuestra verdadera inteligencia debe hacernos comprender que si no respetamos a la naturaleza y sus mecanismos ancestrales seremos nosotros mismos los siguientes en la lista de la extinción.
    El lobo aulla en las colinas y nos invita a volver a descubrir la belleza natural y lo que nos puede sanar cuando nos acercamos a ella como servidores, con respeto y admiración, en vez de buscar explotarla o simplemente utilizarla.
    El gran principio del equilibrio de la vida consiste en dar y recibir, con armonía, belleza y equidad… Eso me enseñan los lobos, sin mitos.
    Antonio Iborra
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