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LA MONTES

El Reino de la Montes

El termómetros marca dos grandes bajo cero, el doble guante, el gorro y el pasamontañas amortiguan bastante, pero sin duda nada caliente más que la subida que tengo por delante.. Al rato ya tengo hasta calor..
Las torres lavadas de granito de Montserrat nunca te decepcionan, entras en un mundo de castillos medievales y monasterios intrincados en las rocas.. Al llegar al primer repecho se abre ante mí un mar de nubes en las que majestuosos picos parecen islas perdidas en una marea sutil e inmaculada… Como un manto de novia fantasmal unas islas aparecen y otras desaparecen ante tus atónitos ojos.. El camino entre brezos helados solo rompe su monotonía ante un acebo y sus frutos rojos, que inevitablemente me recuerdan a los típicos adornos navideños, pero en este caso en estado natural.
Apenas escucho otra cosa que mi respiración forzada por la empinada cuesta y el crujir del hielo bajo las botas. Arriba, el cielo está increíblemente azul y las ramas vacías de los árboles caducifolios ofrecen un contraste increíble, cada paso es como un antiguo dibujo Taoista.. Montañas rocosas, esculturas pétreas, niebla, ramas de formas sugerentes.. Pero de animales nada… Hay una defaunacion evidente, el bosque está dormido…
Tras estudiar detenidamente cada roca, cada hábitat propicio para la montes.. Se me va haciendo más evidente que hoy será un día sin nada, claro con “nada” quiero decir sin animales, en especial mamíferos…
En mis recorridos montaraces suelo tener un objetivo, luego una mente abierta a lo que salga y dejo espacio para disfrutar de todo.. Así que hoy ya doy por sentado que va a tocar paisajes invernales expectaculares.. Por otro lado se por experiencia que uno siempre puede ser sorprendido por la vida, no son pocas las ocasiones en las que un día malo, faunisticamente hablando, se vuelve extraordinario en cinco minutos.. Y es que un encuentro con un animal salvaje, que además estás buscando, y aunque sean apenas unos segundos, o con suerte minutos… Ya te compensa por todo un día de caminata y búsqueda.. Es como el amor de tu vida, cuando aparece, todo se ilumina y todo cobra sentido, el cansancio desaparece y la energía y entusiasmo te renuevan.
Un halcón peregrino cruza raudo entre los picos, pero ha sido apenas un vis y no vis…
Casi no se escuchan pájaros, un herrerillo a lo lejos, un petirrojo se oculta entre los brezales…
Llego al lugar elegido, si en este sitio no veo nada ya me toca volver..
Repaso con los prismáticos los lugares querenciosos para la cabra montes. Uno siempre tiende a mirar, una y otra vez, a los lugares de algún avistamiento previo, aún a sabiendas que es muy poco probable que los animales se vuelvan a ver en el mismo lugar…
Entre unas peñas lejanas, a un kilómetro en línea recta, unas ramas que se mueven resultan ser la cornamenta en forma de lira, de un poderoso macho montes… Antes de sacar la cámara, respiro hondo y reviso otras zonas más cercanas, no sea que buscando la lejanía, otras cabras me estén observando a mí.. Y así es en realidad.. Justo detrás de la primera, a mí espalda, y considerablemente más cerca hay un macho grande, con hermosas franjas negras en el vientre y las patas, y un grupito de tres hembras.. Como temía me están mirando, así que con movimientos lentos y desapasionados me oculto tras unos matorrales para montar rápidamente la cámara en el trípode y apuntar el objetivo hacia ellas.. Es importante no mirarlas de frente, en la naturaleza una mirada directa suele indicar que eres un depredador o buscas sexo…si ese no es tú caso, procura ponerte de lado, hacerte el distraído y nunca avanzar directamente hacia tú objetivo.
Es fácil que cuando montas la cámara los animales ya hayan desaparecido por arte de magia…
Así que mi recomendación es que si puedes disparar la foto, hazlo… Es mejor una mala foto testimonial que una imagen fugaz en tu cabeza, que te haga preguntarte si realmente has visto algo..
Luego, si puedes, sigue haciendo más fotos, acércate, y usa tu recursos, pero siempre todo dependerá de cada situación..
Hoy el cuadro es un macho encelado persiguiendo una hembra, agacha la cabeza y saca la lengua, detrás le sigue otra hembra, y más abajo hay otra que les acompaña..
Me despacho a gusto con las fotos, mientras descubro otro grupito de hembras con crías en un saliente rocoso más a la izquierda..
Así que de no ver nada, estoy disfrutando de lo lindo..
A resultado ser de los días que la suerte cambia de golpe y nunca he visto tantas cabras al mismo tiempo, tengo tres grupos definidos, con dos machos dominantes en el circo montañoso que me rodea.
Ya se me hace tarde y la verdad es que me quedaría mucho más tiempo, los grupos siguen ahí, pero estoy lejos de la carretera y tengo una montaña que bajar, contento y feliz me pongo al descenso…
Hoy fue un gran día, maravilloso y único, como siempre..
El aire frío y limpio me purifica y aunque las aves han sido excasas, los mamíferos fueron abundantes..
Mañana seguiremos, ahora en la carretera trato de interpretar el comportamiento de los animales que he visto.
Dia maravilloso en definitiva.
Antonio Iborra

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