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VIAJE A LA VIDA.. Por Ecuador – 1

VIAJE A LA VIDA
Ecuador, 20 de mayo de 2017.
Son las cinco de la mañana, llevo dos horas levantado, en este tiempo he aprovechado para hacer ejercicio suave, asearme y meditar.
Ahora se ha ido la luz, y es el momento más pacifico que he vivido esta noche.
En algún lugar del centro de Quito, en el sexto piso de un hotel sencillo, el ruido de la ciudad es atronador y no calla nunca…
De poco me ha servido los tapones para los oídos, o el antifaz para oscurecer una estancia que nunca deja de estar iluminada por la luz artificial de las calles.
Salí hace dos días de los Alcázares, con la morriña de despedirme de mis amados hijos y esposa, y he de confesar que cada vez se me hace más difícil estar sin la compañía de María, sin embargo hay que seguir…
He llamado a este periplo, viaje a la vida, porque la vida es siempre cambio y diversidad. El origen de todo es la Unidad, inconsciente de si misma, y el destino… La misma Unidad, más consciente de sí misma…
Así en este maravilloso juego del tener, cambiar, ganar y perder, nos vamos dando cuenta de que algo siempre permanece.
Todo es lo mismo, nada es igual… Este es el lema del país de la Vida….
A el me dirijo.
Y en esta ocasión me siento más dichoso que nunca porque si bien alcanzar un sueño es gratificante, el abrirse a que el sueño te alcance a ti… Todavía es mejor…
Por eso, tras media vida de buscar y lograr… Me permito salir al gran Viaje del Encuentro.
Ya no voy por ahí… Buscando algo, salvo claro, las simples necesidades de la forma humana… Mi sueño, si lo puedo llamar así, es escuchar la llamada, el canto del Mirlo en la mañana, el arruyo de las olas del mar en calma, la brisa acariciando las hojas y disponerme…! Que bonita palabra! Sí, disponerme al Gran Encuentro con la Vida.
De este modo, cuando hace unos meses mis amigos y hermanas de la República del Ecuador me invitaron a vivir una experiencia de YUG-DO en el corazón de la gran selva amazónica me pareció el más preciado de los regalos, y una confirmación más del amor que la vida me procesa.
La vida con sus cambios, misterios, situaciones, siempre pone a prueba al espíritu humano… Las dificultades nos hacen más fuertes, y ante cada momento toca encontrar el flujo, la vía sobre el correcto actuar…
Así fue como a pocos días de salir de viaje, y tras intensos días de trabajo, sentí el cuerpo en dificultades… Un resfriado, dolor de espalda, malestar, todas aquellas cosas que nos hacen sentir enfermos… Eso naturalmente hizo que el cuerpo emocional empezara a desplegar sus escenarios de preocupaciónes, miedos… ¿Me recuperare para el viaje?
Se de sobra a que todos los síntomas que llamamos enfermedad, son solo adaptaciones del cuerpo y requieren su tiempo.. Tampoco se pueden acelerar los procesos, y al final, todo es por algo, aunque el ego se fastidie y no quiera entender…
Salí así, tranquilo y sin euforia, manteniendo el ánimo para responder a la llamada.. Venciendo miedos agoreros, pero sin ansias de aventuras… Viviendo simplemente el momento, paso a paso…
El ser humano enferma y se cura, mientras sigue caminando, la vida y su viaje no se detienen.
Antes de salir, desde varios puntos de España, recibía mensajes de pacientes míos, hablando de sus problemas de salud… Pensé que algo había en el ambiente…
El viaje en el avión fue bueno y tranquilo, no me libere del malestar físico y sobre todo dolor de cabeza, pero me pude acostar a ratos, ya que el Mensajero de la vida me ofreció un avión medio vacío.. Lo agradecí mucho.
Todo fue bien, y la llegada a Quito, me mostró un panorama acorde a lo mismo que estaba sintiendo … Llovía, muchas nubes, Estrellita y Martha medio tocadas de salud, probablemente de lo mismo que yo, y Pepe ni siquiera pudo venir, en cama, luchando con una faringitis aguda.. Y con temor a no poder reponerse para la próxima aventura.. La más entera Juanita, con su auto nuevo, rojo y flamante… Me alegro muchísimo por ella, se lo merece.
Bueno, pues al mal tiempo buena cara y adelante…
Tras dos horas de tráfico habitual me dejan en un hotel para que descanse… Mañana pensamos ir a las montañas, a Papallacta…
Entre el estado delicado de salud y el Jet laje del cambio horario, de altitud y latitud, la noche ha sido horrible… Pero no me desánimo, se que podría quedarme descansando en el hotel, pero confío más en el poder Sanador de las grandes montañas, las aguas termales y el aire puro.
Así que.. Increíblemente hoy el día amanece bellísimo, me dicen que llevan diez días de lluvias y tiempos grises, pero hoy todo brilla ante un sol dorado.
En el camino el Cotopaxi nos regala unas imágenes maravillosas, vestido de blanco y nieve pura…

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